Home

Saber cuántas familias educan en casa en España es imposible. No existen datos oficiales y las organizaciones que buscan un reconocimiento legal tampoco lo tienen claro porque muchas personas lo viven en secreto, así que existe un baile tan grande de cifras que va de las 1500 a las 4000 familias. Pero, ¿por qué reniegan de la escuela? Las dos tesis doctorales que han estudiado el fenómeno en España coinciden en que los motivos pedagógicos son los principales, seguidos de los morales y personales. A la cola se sitúan quienes lo hacen por razones religiosas (suponen un 2% del total).

“Nos disgusta lo conductista que es la escuela, merma la creatividad” cuenta a través del teléfono Josu ,padre de dos hijos, un chico y una chica que, cerca de alcanzar la mayoría de edad, nunca han pisado un centro escolar. “Este es nuestro proyecto educativo personal y lo intentamos desarrollar lo mejor posible” explica deteniéndose en las palabras con cuidado, como si su historia estuviera embalada bajo la etiqueta de ‘material delicado’.
Las quejas de la familia hacia la escuela tradicional son tan diferentes como ellas entre sí y abarcan desde el rechazo a los libros de texto o la división por materias del contenido hasta la falta de atención personalizada o la imposición de rutinas y ejercicios.

En 2006, el educador Sir Ken Robinson dio una de las conferencias más populares que ha tenido la organización TED hasta hoy, en ella reflexionaba sobre las carencias del sistema educativo y lanza un alegato por repensar cómo enseñar a los niños del mundo.

 

“Enfocan la atención en los alumnos que van bien y los que no lo hacen no se acoplan al ritmo de la clase” dice Aimar, “desescolarizar a mi hijo no me da miedo, lo que da temor es que pase a 5º de primaria”. Y posiblemente no lo haga. En la ikastola del bilbaíno barrio de Deusto a la que van sus hijos (la misma en que él estudió) le han dicho que el mayor va a repetir, pero lo que la ikastola no sabe es que posiblemente Iker no vuelva más por allí. “En casa el ambiente ha sido muy complicado, siempre estresados de un lugar para otro. Le hemos llevado a muchos especialistas, le han hecho multitud de test para encajarlo pero no saben hacerlo. Al principio nos decían que era tonto y resulta que es todo lo contrario” narra con cierta amargura. “El centro debe cumplir con inos objetivos, pero hay niños como Iker que son especiales y no lo hacen… Eso es un problema del centro que no sabe adaptarse a sus necesidades, no del niño”.

Otros también creen que la escuela transmite unos valores perjudiciales (competitividad, falta de respeto, exclusión…) y prefieren “evitar ese mundo en la medida de lo posible”. Carlos Arroyo divide su vida profesional entre las aulas de un colegio en Vallecas dando clases a jóvenes con necesidades especiales y la redacción de El País (donde ejerció como periodista durante diez años y ahora mantiene un blog). “Quien diga que quiere rebajar la competitividad en la escuela acierta; pero quien diga que quiere eliminarla vive en la luna, porque en cuanto sus hijos salgan a la calle, se los comen. Creer que la escuela va a ser un reducto es ingenuo” sentencia, pero no deja de ser crítico también con su mundo: “El profesor sobra si su función se limita únicamente a transmitir contenidos, lo que debe hacer es motivar al alumno y formarse para atender situaciones complejas, innovar, pero eso da miedo. La LOGSE apostó por la educación inclusiva, pero no puso los medios para completarla, así que nos quedamos a medias e incluso perjudicamos a algunos alumnos”.

En 2013 Logan Laplante, de 13 años dio también una conferencia en Ted. En ella explicó que Robinson inspiró a sus padres para dejar de llevarlo al colegio, las dificultades que encontraron y su opinión.

Profesores dentro del sistema y padres que reniegan de la escuela llegan a tener puntos de vista comunes y un hecho significativo es que abundan los casos de profesores y educadores que deciden educar en casa a sus hijos. Iñaki considera que “las instituciones educativas están intentando cambiar las cosas y mejorarlas, pero buscan siempre en la misma dirección. Es tan patente la crisis en la educación que es fácil comprender nuestra postura”. Por su parte, Arroyo concede que “tenemos un déficit de formación en educación espectacular. Todos los aspectos considerados “soft” por algunos, como neurología, técnicas del trabajo y psicología son incómodos para quienes no son profesionales con vocación; pero son muy importantes.

Y cuando se trata de valorar la educación en casa, Arroyo cree que en algunos casos es “muy meritoria” pero que no está al alcance de todo el mundo. “Si imagino a algunos de mis alumnos sin el apoyo de la escuela, veo a 250 delincuentes en la calle de aquí a cinco años, porque las familias no sabrían cómo enfrentar eso. En el colegio no solo se obtiene formación y en determinados entornos es necesario que los chavales acudan, porque sin él los destruyes. Las familias qe educan en casa deben tener lucidez para analizar el proceso educativo, capacidad, implicación y solvencia. Eso lo convierte en una cuestión minoritaria”. Algo en lo que también coincide el propio Josu al analizar su experiencia y la de personas a su alrededor: “La educación en casa no es buena para todo el mundo, hay que tener buena formación, equilibrio mental y establecer prioridades porque esta vida supone muchos sacrificios”.

Fuente: Carlos Cabo

Fuente: Carlos Cabo

¡Mójate!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s